Malas noticias

La semana pasada recibí un par de llamadas y un email comunicándome malas noticias. Me hablaban de la muerte de tres perros muy importantes (por razones distintas) en la vida de personas a las que estimo. Cuando el tercer amigo me llamó para decirme que uno de sus perros acababa de morir, él no sabía que el día de antes ya me habían "machacado" con otros disgustos como el suyo. Me quedé helado, sin saber que decirle, casi no podía creer que una racha tan lamentable se estuviera produciendo sólo por azar.
Esto de vivir entre perros, te acerca y te recuerda constantemente las cosas importantes de la vida. La enfermedad y la muerte se nos presentan a cualquiera de nosotros, con una frecuencia mucho mayor de lo que les sucede a las personas que no tienen relación con ninguna otra especie del mundo animal. 
Siempre me ha parecido que tener que enfrentarme con mayor frecuencia a este lado más triste de la vida, me ha formado como persona y ha enriquecido mi existencia.
Me parte el corazón ver morir a uno de mis perros. Sigo llorando como lo hice la primera vez cuando tenía ocho años, pero por nada del mundo me arrepiento de haberlos tenido.
Espero seguir sufriendo estos disgustos muchos años más.

DVD

Me gusta ir a la exposición de Crufts, aunque cada vez me resulta más agotador, una verdadera prueba de resistencia física. Hace unos años, antes de que me especializara en la compra por internet, estaba incluso mejor, era un enorme aliciente todo ese bazar de tiendas llenas de productos, que era imposible encontrar de otra manera.
De todas formas, no es necesario acudir los cuatro días (con dos o tres puede ser más que suficiente) y desde luego, la mejor manera de ver las finales es por televisión, en la retransmisión de la BBC.
Por eso, no entiendo cómo se puede hacer un resumen anual tan malo como el que comercializa la organización oficial del evento. Es un desastre, es imposible hacerlo peor. Con todo el material que tienen filmado cada año, parece mentira que no sepan hacer un DVD como dios manda.
Bueno... para ser del todo justo, el del último año 2009, es un poco mejor. No es desastroso, tan sólo es malo. 

Hobby

Conversación oída a dos jubilados:
-¿Cómo estás?.
-Bien...¿y tú?.
-Yo muy entretenido, desde hace unos meses me dedico a la apicultura, como hobby... ya sabes, para entretenerme.
-Ya... y ¿cómo es eso?.
-Pues tengo unas 6000 abejas.
-¿Dónde?.
-En mi apartamento.
-¿Y dónde las metes?.
-En una caja de zapatos.
-Pero ¿estarán muy mal todas esas abejas dentro de una caja de zapatos?.
-Sí, pero que se jodan. Ya te digo: es sólo un hobby.

Viene todo esto, a que ayer me llamó mi amigo Antonio para que le acompañara a ver una camada de perros de caza, aquí cerca de casa. Al hacer las presentaciones, Antonio dijo de mí que: "es un amigo que cría perros y que entiende bastante". El propietario de aquello, como para excusarse, dijo que él sólo hacía algunas camadas por afición. Pasamos dentro de su terreno y  me encontré con cinco cercados de unos doce metros cuadrados y entre seis a diez perros adultos en cada uno. Hacinados, sucios, húmedos. Me miraban con una tristeza infinita, sin ningún brillo en los ojos. Unas miradas opacas.
Yo me cago en todos estos miserables e inmorales. La excusa del amateurismo les sirve para tener unas instalaciones deficientes, en un estado de higiene lamentable. Me cago en su hipocresía. Me cago en su mierda de afición/tapadera que en realidad esconde granja de producción de perros. Todo sin papeles, sin pudor ni vergüenza. Pero con tantas camadas como celos, y con cachorros que sin inscribir ni vacunar, venden a 300 euros a las ocho semanas. 
Yo me cago en todos estos aficionados a los perros de España.

Canadá

Fernhill´s Kendra (photo Linda Lundt)

Me encantaría visitar Fern Hill Scottish Deerhounds en Ontario. Hace cinco o seis años, Raúl me prestó una revista (Sighthound  Magazine creo que era) que tenía un amplio reportaje sobre este afijo. La raza me gusta mucho desde hace años, de hecho era mi primera opción para tener un pet en casa, antes de que Aretha de Pinedo se cruzara en mi vida. Me encanta el tipo de perros que crían en Fernhill y me parece muy interesante la filosofía y el "montaje" que tienen. 
No sé, cualquier día de estos, me lío la manta a la cabeza y me voy a conocerles.

Consejos para ser feliz



Cuando tienes un perro realmente bueno y éste nunca está en forma, lo estrangularías. 
Una de las millones de faenas que te puede hacer un perro de exposición, es ser un inapetente. Me sacan de mis casillas esos perros que empujan el comedero con el hocico, que escarban entre la comida buscando algún pedazo de alimento que les apetezca más que otro, sin encontrarlo jamás. 
Sé de lo que hablo, es un modelo que abunda entre los terriers. En cambio, pese a las apariencias, hasta el momento los whippets con los que he convivido son muy buenos comedores. Hasta el momento, digo bien, porque ha aparecido en mi vida Falconcrag Giocoso y los fantasmas del pasado han vuelto a aparecer.
Pero los tiempos también cambian y la oferta de alimentos se ha multiplicado en los últimos diez años. Gracias a ello y a un fin de semana pasado por agua en Villa Chelines (donde Alberto me dio el consejo) llevo una semana probando con Royal Canin Great Dane y la cosa mejora por momentos. 
Modo de empleo: utilizar las macrocroquetas como premio en diferentes momentos a lo largo de la jornada,  y servir al "señorito" (encerrado dentro de su Vari-Kennel) la ración de comida, una o dos veces por día .
Ya les digo: mano de santo.

Superperros

Nos reíamos el otro día recordando las decenas de veces en que alguien (algún criador más o menos conocido) nos ha hablado de un cachorro que ha criado y que es "el mejor que jamás habremos visto en toda nuestra vida". 
De hecho, pasan las semanas, luego los meses y jamás te lo enseña. Nunca llegas a ver el cachorro en cuestión. Por fin, algún tiempo más tarde, le preguntas por él y te contesta con alguna vaguedad del tipo -No, bueno... lo vendí- o quizá -Bueno, es que... no le llegaron a bajar los testículos-.
¡Cómo me habría gustado poder ver siquiera a uno de estos superperros!.

Otra encuesta

Email: ¿Y el mejor juez? 
Contestación: No he acudido a muchas exposiciones en los últimos años. Pero para mí, Carlos Fernández-Renau. Sin ninguna duda. 
El Sr. Fernández-Renau ha criado perros, muchos perros. Algunos de ellos muy buenos, otros buenísimos, por lo tanto, sabe de qué va esto. Además se comporta como un caballero dentro de ring, sabe saludar y sabe despedirse. Trata con un respeto exquisito a cada expositor, sean novatos o expertos. No teme, tras haber calificado los ejemplares que compiten, dar una explicación razonada de su decisión. Siempre con mucho respeto y mucha cordialidad.
Existen otros que saben tanto como él. Creo que conozco alguno que incluso sabe más, pero ninguno de ellos, cuidan con tanto detalle la “liturgia” como él. 
PDT: ¡¡Sí!! Es cierto, me autocensuro. También me preguntan en el mismo email por el peor. No voy a dar nombres. Ni siquiera sabría decidirme por uno con la rotundidad con la que acabo de hacerlo con el Sr. Fernández-Renau ¿por qué? Porque malos hay muchos, y malísimos bastantes.

Todos los perros de mi vida


«Para empezar, les diré que aun apreciando mucho a mis padres, mis maridos, mis hijos, mis amantes y mis amigos, ninguno de ellos es capaz de ofrecer el amor con que te obsequia un perro. Como yo también he sido madre, hija, esposa, amante y amiga, sé muy bien cuán tornadizos son los amores humanos. Los perros, en cambio, están libres de esos vaivenes del sentimiento. Cuando un perro te ama, eso es para siempre, hasta su último ladrido. Así es como me gusta ser amada, y por eso hablaré de perros.» 
De esta manera, comienza una especie de autobiografía titulada Todos los perros de mi vida (Editorial Lumen) escrita por Elisabeth von Armin a los 70 años de edad, en el ocaso de su vida. Nacida en Australia (aunque de nacionalidad británica) en la segunda mitad del siglo XIX, von Armin fue a principios del siglo XX,  una  novelista de éxito.
Decía Josep Pla, que cualquiera que lea una novela más allá de los 30 años es un imbécil. Yo siempre estoy de acuerdo con el maestro Pla, por ello, no he leído ni leeré jamás otra cosa de la condesa Armin. 
Aun así, esta autobiografía es lo suficientemente frívola, está tan repleta de banalidades y comentarios intrascendentes, que su lectura está en el límite de lo que a mí me parece una pérdida de tiempo. Pero sería injusto decir que sólo contenga tonterías. En absoluto; también nos deslumbra por momentos con alguna ráfaga de gran inspiración, como cuando manifiesta que sólo el estado de viudedad permite a las mujeres alcanzar su plenitud como seres humanos. Una verdad indiscutible, palmaria.