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¡Pedazo de libro!


Alberto ayer, trajo al restaurante este libro para enseñármelo. Él sabe mejor que nadie cómo me gustan a mí este tipo de curiosidades.
-Es el mejor libro que he visto en mi vida- dijo.


Yo no lo sé. Probablemente no diría tanto, pero es que yo soy un clásico, casi un carca. Aún así, reconozco que es un libro innovador. Que jamás en mi vida había visto uno como este.


Está plagado de fotografías e ilustraciones que explican con un detalle minucioso, desde el estándar de la raza, a la peluquería, pasando por los trucos para presentarlos en exposiciones. Todo, absolutamente todo.


¿Qué lo hace tan diferente? Que utiliza tantas imágenes (sin exagerar, yo creo que sin duda tendrá alrededor de 1000) que apenas contiene textos. Es una guía visual impresionante. Lo mejor de lo mejor. No existe, que yo sepa, nada parecido.
Tanto, que aún estando escrito en japonés (parece mentira que a su autor, un prestigioso handler japonés, no se le haya ocurrido editarlo en una versión bilingüe) su contenido se entiende perfectamente.

Born to win

Pat Trotter y Vin-Melca's Voyager terceros de grupo en Westminster 2011

"Cuando ves el pedigree de un perro, te dice lo que ese perro debe ser ....
Cuando ves un perro en el ring, te dice lo que ese perro parece ser ....
Cuando ves la descendencia de un perro, te dice lo que ese perro verdaderamente es."
Pat Trotter de su libro "Born to win"

Vamos a cazar


Tenía razón Ortega al afirmar que con la caza, el hombre cansado de ser muy siglo XX toma la escopeta, silba a su can, sube al monte y se da el gusto, por unas horas o unos días, de ser paleolítico. Mas don José Ortega omitió mostrarnos el reverso de la medalla, es decir, la satisfacción del retorno, cuando el hombre, cansado de ser paleolítico, silba a su can, toma su vehículo, pone proa a la ciudad y se da el gusto por una semana de ser muy siglo XX. En este juego entre los extremos reside, a mi juicio, el secreto placer de la caza.
El libro de la caza menor
Miguel Delibes

Vida de perros


Hace unos tres años, en Palma de Mallorca, tuve la oportunidad de visitar una exposición del fotógrafo estadounidense Elliot Erwitt. Me quedé absolutamente deslumbrado, sus fotografías me parecieron de una sencillez impactante. Erwitt es, de entre los grandes fotógrafos del siglo XX, el que más humor transmite. "Hacer reír a la gente es uno de los mayores logros que se puede conseguir; es difícil, y eso es lo que me gusta" dice.
Pero no se equivoquen, su obra no es para nada superficial. En la actualidad, habiendo rebasado ya la frontera de los 80 años, más de 20 libros de fotografías y múltiples exposiciones que han viajado por medio mundo, Elliot Erwitt sigue en activo, y además de su trabajo para Magnum, realiza por encargo reportajes publicitarios, de moda y fotografía industrial.


Su libro "Vida de perros" es una recopilación fantástica, llena de imágenes entrañables realizadas a lo largo de más de 50 años de carrera profesional, en las que Erwitt retrata con humor y sensibilidad a los perros y a sus propietarios.


Mi perra Tulip


"Incapaces de amarse los unos a los otros,

los ingleses se inclinan de forma natural a los perros."
J. R. Ackerley

Me dicen que merece la pena -yo aún no he tenido oportunidad- ver el filme animado independiente “My Dog Tulip“, de la pareja de directores Sandra y Paul Fierlinger, basado en el libro homónimo del escritor J.R. Ackerley. El matrimonio Fierlinger, al parecer, ha adaptado de forma mágica esta historia. La película ha sido dibujada completamente a mano y pintada posteriormente utilizando tecnología informática
La obra narra la historia del propio Ackerley, un hombre ya entonces muy reconocido en el mundo de las letras, que adora a los perros y que un día adopta a Tulip, una hermosa e inquieta hembra de pastor alemán de 18 meses de edad, que le cambia completamente la vida y por la que llega a declarar que es el amor de su vida y su amigo ideal.
La relación entre el escritor y su perra llega a ser perfecta. Ackerley la describió de una manera maravillosa en su novela Mi perra Tulip, que se puede encontrar y leer en la edición de 2010 de Beatriz Viterbo editora. En la contraportada del libro leo el siguiente comentario de César Aira:

"Mi perra Tulip (1956) es un libro de la experiencia. Se ocupa de un hecho que aunque habría podido considerarse marginal o secundario fue, en el balance final, absolutamente central en su vida. Adquirió, por circunstancias casuales, un perro, una perra en realidad, Tulip, de raza pastor alsaciano, y organizó su vida en torno a ella durante los dieciséis años que vivió el animal. Aunque debe de haber pocos libros tan hermosos sobre la relación de un hombre con un perro, Mi perra Tulip no es en absoluto lo previsible en el género. Trata del amor perfecto, pero en sus propios términos; no habla de él, lo da por sentado, y se ocupa, casi del principio al fin, de un asunto que en general pasan por alto quienes escriben sobre sus perros: su vida sexual. Los períodos de celo de Tulip se dan con enloquecedora puntualidad cada seis meses; son breves, pero de cualquier modo la espera cubre todo el tiempo."

Claves dicotómicas




No soy ningún excéntrico. Sin embargo, tengo que confesar una rareza: hace más de 20 años que adquirí este libro y desde entonces, de vez en cuando, lo abro y paso unas cuantas horas organizando el mundo que me rodea. Ocupado toda la tarde saltando de clave en clave hasta identificar cada organismo que me viene a la cabeza.
El resto del año soy un tipo de lo más vulgar.

Shackleton


La historia de la humanidad está llena de epopeyas heroicas. Entre todas ellas, mi favorita sin duda es la expedición del Endurance en 1914 (Expedición Imperial Trans-Antártica) dirigida por el irlandés Ernest Shackleton.
Para reclutar los candidatos que lo acompañarían en la aventura, el explorador anglo-irlandés publicó un anuncio en la prensa cuyo enunciado decía: "Se buscan hombres para un viaje peligroso por mar. Sueldo bajo. Frío intenso. No se asegura retorno con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito". Por increíble que parezca, le respondieron más de tres mil personas, de las cuales seleccionó 26, a los que luego se sumaría un polizón.
Muchos de los detalles de la expedición fueron filmados y fotografiados por Frank Hurley. Quizá sean esas fotografías de Hurley lo que más me cautiva de esta historia, son sencillamente magnificas. No duden en comprar el libro "La odisea de la Antártida" de Editorial Planeta, es el primer libro donde se reproducen todas y cada una de las más de cuatrocientas instantáneas existentes, procedentes de los archivos de la Royal Geographical Society, la State Library of New South Wales y el Scott Polar Research Institute. En el libro, las fotografías se complementan con extractos del diario de Hurley, contiene un capítulo dedicado a la expedición propiamente dicha, un breve ensayo biográfico y un comentario sobre la técnica fotográfica que utilizó.


Lo más interesante de esta expedición es que fracasó estrepitosamente respecto a sus objetivos iniciales. Desde su concepción estuvo repleta de errores. Por ejemplo, en los preparativos Shackleton había incluido ponies siberianos en vez de perros, en base a unos sencillos cálculos: un pony tira de 800Kg. y come 5 Kg. de alimento al día, mientras que un perro arrastra 50 Kg. y necesita 750 gramos de comida al día. Pero Shackleton no tuvo en cuenta que los ponies se hunden en la nieve blanda, y sobre todo, que sufren con las bajas temperaturas de la Antártida, pues transpiran por todo el cuerpo y su piel se cubre de hielo. Los perros, por el contrario, sólo transpiran por la lengua, por lo que resultan más resistentes.
A pesar de todo ello, hoy en día Sir Ernest Henry Shackleton es un ejemplo de cómo sus habilidades extraordinarias de liderazgo y formación de espíritu de equipo, lograron salvar las vidas de todos los miembros de la expedición.

Enigma desvelado


¡Ya está!. El enigma quedará desvelado la próxima semana con la publicación del libro sobre la Comarca del Campo de Belchite, dentro de la "Colección Territorio" que dirige y coordina el profesor Ona.

La fotografía fue realizada en Lécera (Zaragoza). Los retratados son los propietarios de la Posada del Bayo con sus hijos y criados, hacia 1906, todos ellos vestidos con trajes tradicionales y acompañados por su mastín, que luce una espléndida carlanca (collar de púas para su defensa contra los lobos).

La evolución biológica


Estoy convaleciente de mi último achaque. Son días en los que apetece poco cualquier actividad. Pero cuando la vida vuelve a aparecerse suavemente frente a uno, la primera tentación es la lectura. Entre los libros que tengo apilados sobre la mesilla de noche hay uno apasionante: Escapar del hambre y la muerte prematura 1700-2100 de Robert Fogel. 
En primer lugar quiero dejar bien claro que este libro no se lo recomiendo a nadie, ni a mi padre. Es árido, está lleno de tablas estadísticas, de números y de citas. En fin, leerlo es casi una excentricidad, pero yo no puedo resistirme.
Robert Fogel obtuvo el Nobel de economía en 1993. En este libro expone sus observaciones y estudios sobre la relación existente entre fisiología humana y longevidad (entre lo que medimos y pesamos y lo que vivimos). Explica también la relación entre lo que hemos comido, lo que hemos crecido/engordado y lo que hemos vivido, a través de los tres últimos siglos.
-¿Qué tiene esto que ver con nuestros perros?-
- Mucho, muchísimo.-
Un dato. En 1705, los franceses probablemente alcanzaran cierto equilibrio entre los alimentos que tenían disponibles, su estatura media (161 cm) y un IMC (índice de masa corporal) de en torno a 18. Tan sólo 300 años después, su estatura media era de 174 cm y su IMC de 23. Redondeando ambos indicadores obtenemos un crecimiento superior al 10%. Este dato no es el mismo para la población inglesa, ni para la húngara o la norteamericana durante el mismo período. Esto quiere decir que se ha producido una forma de evolución humana que es biológica sin ser genética, rápida,  transmitida culturalmente y no necesariamente estable.
Las mejoras de alimentación y condiciones de vida, han posibilitado que la raza humana haya conseguido un aumento de la esperanza de vida en los últimos 300 años (10 generaciones) mayor al producido en las 7000 generaciones anteriores.
Extrapolando algunos de estos resultados a nuestros perros: los whippets alimentados diariamente con un pienso para perros habrían incrementado su talla media 5 cm en los últimos 25 años (10 generaciones) los fox terrier en 4 cm, los espagneul breton en cerca de 6 cm, un braco de weimar en 7 cm, un rottweiler en otros 7, etc. 
Tan sólo la selección de los ejemplares reproductores habrá conseguido frenar levemente este crecimiento desmesurado. Pero el problema existe. Está aquí.

Más sobre Paul Auster


Tan sólo algunos privilegiados, entre los que se encuentran Ignacio y su admirado Josep Plà, sedientos de dósis constantes de realidad, se pueden permitir la licencia de prescindir de cualquier elemento imaginario en sus lecturas. Los que padecemos una capacidad limitada para digerir más acontecimientos reales, pasados o presentes, preferimos la novela. 
Tombuctú 
Quizá no sea la mejor obra de Paul Auster, pero sí una de las más entrañables. Está escrita en primera persona. Un breve resumen: 
Mister Bones es un perro de raza indefinida, pero de una inteligencia muy precisa. No habla inglés, quizá porque se lo impide la forma de sus fauces, pero tantos años escuchando el incesante torrente verbal de su amo, han hecho que lo comprenda a la perfección, y que pueda pensar e interpretar el mundo con una sensibilidad muy canina y una sintaxis muy humana. 
Mister Bones tiene siete años y ha vivido desde que era un cachorro con William Gurevitch, más conocido como Willy Christmas, desde que Santa Claus le habló desde el televisor, provocando en él una auténtica experiencia mística. Willy es un vagabundo, un poeta errante, un excéntrico superviviente de las revoluciones de los sesenta. 
En un principio, se asoció con Mister Bones en busca de protección, porque la vida en las calles es muy dura. Pero lo que podría haber sido una mera alianza de conveniencia, se convirtió en algo mucho más intenso, un mutuo descubrimiento, un amor sin condiciones. Juntos han recorrido América, han sobrevivido a duros inviernos en Brooklyn y han vuelto a salir a la carretera con la llegada del buen tiempo. Y ahora están en Baltimore, viviendo la que quizá sea su última aventura en común: desde hace días Willy presiente que está llegando al final de sus días. Antes de dirigirse a ese otro mundo que él y Mister Bones llaman Tombuctú, quiere encontrar a Bea Swanson, la profesora del instituto que le abrió a Willy las altas puertas de la poesía, para confiarle lo único que le importa en la vida, sus setenta y cuatro cuadernos de poemas y al leal, inteligente, notable Mister Bones...
Raúl

Los perros de Mr. Cruft

Mr. Charles Cruft
De joven Julio Camba fue anarquista. Dicen que hasta tuvo amistad con Mateo Morral, motivo por el cual tuvo que declarar en la instrucción del sumario por el intento de regicidio que éste cometió contra Alfonso XIII el día de su boda.
Después, don Julio Camba fue sabio, yo creo que no hubo estadio intermedio: de loco anarquista a sabio excéntrico. Escribió algún libro imprescindible como "La casa de Lúculo o el arte de comer" y "Haciendo de República".  Fue uno de los más grandes articulistas del siglo XX y precisamente leyendo su obra completa, he encontrado un artículo que dice:
"(...)Recuerdo que a mi llegada a Londres y por los mismos días en que fue constituido el Instituto de la Herencia Humana, se celebraba allí el cincuentenario de Mr. Cruft, creador a la vez de las exposiciones de perros y de los perros para las exposiciones. Cuando Mr. Cruft comenzó su negocio no había, en efecto, más que diez o doce clases de perros en todo el mundo y para mantener vivo el interés de los aficionados nuestro hombre no tuvo más remedio que ingeniárselas a fin de lanzar cada año nuevos modelos. De sus cruces y de sus experiencias es de donde ha salido esa enorme variedad de chuchos que vemos hoy por todas partes y que asombraría al viejo Noé si el hombre del Arca pudiese levantar la cabeza. A unos perros les alargaba el cuerpo y les recortaba las patas dándoles una apariencia así como de cocodrilos ladradores, y a otros, en cambio, les infundía un aspecto tan grave y doctoral que, a primera vista, le hacían pensar a uno en el alto profesorado alemán de la «avant-guerra». Mr. Cruft hizo con sus perros las mayores herejías y, dadas las tendencias del mundo moderno, ¿qué no pasará el día en que la genética humana sea tan conocida como la perruna?.(...)"
No es que Camba entendiera demasiado de perros como habrán visto, pero me parece una reflexión muy interesante para la España de 1951. Por entonces, don Julio Camba ya vivía desde hacía un par de años en la habitación 383 del Hotel Palace de Madrid, donde murió un 28 de febrero de 1962.

Todos los perros de mi vida


«Para empezar, les diré que aun apreciando mucho a mis padres, mis maridos, mis hijos, mis amantes y mis amigos, ninguno de ellos es capaz de ofrecer el amor con que te obsequia un perro. Como yo también he sido madre, hija, esposa, amante y amiga, sé muy bien cuán tornadizos son los amores humanos. Los perros, en cambio, están libres de esos vaivenes del sentimiento. Cuando un perro te ama, eso es para siempre, hasta su último ladrido. Así es como me gusta ser amada, y por eso hablaré de perros.» 
De esta manera, comienza una especie de autobiografía titulada Todos los perros de mi vida (Editorial Lumen) escrita por Elisabeth von Armin a los 70 años de edad, en el ocaso de su vida. Nacida en Australia (aunque de nacionalidad británica) en la segunda mitad del siglo XIX, von Armin fue a principios del siglo XX,  una  novelista de éxito.
Decía Josep Pla, que cualquiera que lea una novela más allá de los 30 años es un imbécil. Yo siempre estoy de acuerdo con el maestro Pla, por ello, no he leído ni leeré jamás otra cosa de la condesa Armin. 
Aun así, esta autobiografía es lo suficientemente frívola, está tan repleta de banalidades y comentarios intrascendentes, que su lectura está en el límite de lo que a mí me parece una pérdida de tiempo. Pero sería injusto decir que sólo contenga tonterías. En absoluto; también nos deslumbra por momentos con alguna ráfaga de gran inspiración, como cuando manifiesta que sólo el estado de viudedad permite a las mujeres alcanzar su plenitud como seres humanos. Una verdad indiscutible, palmaria.

Bo Bengtson, otra vez



The Whippet, por Bo Bengtson (Bohem whippets). Un clásico. En mi opinión, el mejor “libro de raza” escrito nunca.

Cuando Raul me regaló a Rubin (Nugabe Pozzi-Pocker) no podía ni imaginarme lo que la llegada de ese cachorro a nuestra casa, iba a aportar a mi vida. Esta raza lo tiene todo bueno: tamaño, carácter, pelo, etc. Pero es que, además, es sobresaliente hasta la literatura que se ha escrito sobre ella.

La estructura del libro es la tradicional: Introducción histórica, evolución de los estándares AKC y FCI, salud y cuidados, usos y prácticas deportivas, criadores y ejemplares relevantes de todas las épocas y continentes. Lo tiene todo.

Por último, como siempre que hablamos del señor Bengtson, la edición es maravillosa. Tapa dura y formato cuadrado, muy moderno.

PDT: Ningún aficionado a los whippet puede ser feliz sin haberlo leído... ¿o sí?

Tierra sin pan


Si de toda mi colección de libros sobre perros, tuviera que quedarme con uno, sería con la Hutchinson Dog Encyiclopaedia.
Originalmente fue una publicación en fascículos semanales. Se empezaron a poner a la venta en junio de 1935 y se publicaron 56 fascículos. Posteriormente hubo una reedición en 1949.
Su edición estaba presupuestada por el señor Walter Hutchinson en 30.000 libras, una verdadera fortuna para los años treinta, aunque de hecho, su coste real fue muy superior. Nunca antes se había realizado un esfuerzo comparable: las numerosas reproducciones de fotografías en blanco y negro, 58 láminas en color a página completa y 3 estudios de cabeza en sepia. También fue impresionante la calidad del papel utilizado en sus 2036 páginas y por supuesto, lo fueron los 106  escritores seleccionados para redactar los artículos especializados de cada raza. Destacan entre todos ellos: George Horowitz de Our Dogs, Edward C. Ash una autoridad con más de una docena de libros publicados, y A. Croxton Smith que había sido presidente del Kennel Club inglés.


Cada vez que la ojeo, no puedo evitar pensar en el enorme abismo que existía en los años treinta entre la pobre España y la sofisticada Inglaterra, con sus exposiciones de perros, sus handlers, sus criaderos, etc. Siempre acabo recordando el documental de Luís Buñuel “Las Hurdes, tierra sin pan” de 1932, y pienso que después de todo, algo hemos progresado.

Hombros (II)


De acuerdo, quizá yo no lo explico con claridad.
Cuando en cualquier tema que me interesa, me surgen dudas y no lo acabo de ver claro, siempre opto por la misma solución: estudiar. Se buscan las fuentes más solventes y amenas y… ¡a estudiar!
Sobre estructura y movimiento canino, mi favorito: Dogsteps, A New Look de Rachel Page Elliott. Para el estudio del movimiento y para la ilustración de los ejemplos, la autora utilizó la cineradiografía (radiografía de movimiento con rayos-x). Es muy interesante la explicación de su teoría sobre la conformación del perro y sus consecuencias en el movimiento. El inconveniente, el de siempre, no existe versión en castellano. Aunque los “santos”, ilustran bastante bien el contenido. Usted deberá de hacer el esfuerzo de leerlo con la ayuda de un diccionario, es necesario para comprenderlo con exactitud. Lo pueden conseguir en amazon.com.
Si quieren más, compren el DVD Dogsteps: What to Look for in a Dog de la misma autora. Tiene el mismo inconveniente, el audio está sólo en inglés. Es una amena y fantástica lección audiovisual de una hora de duración. Con menos esfuerzo, quizá se aprende casi lo mismo.


PDT: Lo tengo, sí. Pero no hago copias. Perdónenme, pero yo sí que creo en los derechos de autor.

Champion of Champions


La historia de Ch. Nornay Sadler, por Don Reynolds. Uno de los libros más hermosos que se han editado nunca sobre un perro. Un objeto de coleccionista, cualquier bibliófilo aficionado a la cinofília debería intentar conseguir uno para su biblioteca.


Éste Nornay Sadler, fue un smooth fox terrier que concursó a final de la década de los 30 y principio de los 40. Fue importado desde Inglaterra y batió en los USA el record de BIS conseguidos nunca por un perro.
En esta raza ha habido dos perros, en mi opinión, que han sido conocidos por los aficionados al mundo de las exposiciones caninas, sin necesidad de ser expertos terrieristas, el otro es Ch.Sunrise Rascal Fair. Pero esa es otra historia….


Best in Show


Canela en rama. Yo admiro a Bo Bengtson como criador de whippets y también como juez, pero su faceta más impresionante es la de escritor y editor. Ya les digo: lo mejor de lo mejor.

En este libro, nos guía en un recorrido por la historia de las exposiciones caninas a lo largo de todos los continentes. A mí, una de las cosas que me encanta cada vez que lo ojeo, es que aparecen muchos perros de las décadas de los ochenta y noventa del siglo pasado (…de todo empieza a hacer ya mucho tiempo. Como decía el poeta) son los perros que admiré y en algunos casos conocí.

El libro intenta dar una visión amplia y general, dedica capítulos a la historia de las exposiciones, a los estándar de raza, a los jueces, a los handlers, a las “razas que ganan y a las que no”, etc.

La edición es impresionante, cuidadísima. Es el regalo perfecto para un amante de las exposiciones de perros. Existe una edición limitada (la que yo tengo, por supuesto) firmados por el señor Bengtson. Para más información:

http://www.bestinshowbook.com/home.htm

Robert W. Cole


Nunca he sido muy partidario de los trabajos monográficos/especializados en una raza de Robert W. Cole. Seguro que han visto alguno de ellos publicado en una revista canina, con las siluetas de diferentes ejemplares dibujadas y referenciadas con las letras del abecedario. Con su estudio sobre whippets, de apenas una veintena de páginas, me sucede que cuando miro el A y el B y el C… así hasta la ¿Z? pienso: “pues no sé cual elegiría yo, me parecen todos horrorosos”.

Me gusta bastante más su An Eye For a Dog. Lo subtitula como una “guía ilustrada para juzgar perros de raza”. Es de propósito general, abarca un variado número de razas y es bastante didáctico. Encuentro en él algunos análisis y opiniones que me sorprenden y otros que no comparto en absoluto. Pero ya les digo, hablando de Mr. Cole, es mi obra favorita sin duda.

Se puede conseguir en http://www.amazon.com .