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Sobre la perfección (III)

Brushwood's Moxi of Endeavor

Para algunos de los mayores entendidos (criadores y jueces) en la raza whippet, esta hembra ha rozado la perfección. Ya lo contamos aquí en su día.




Sobre la perfección

NZ GR CH Beesholme Tyger Tyger's

  Dicen que la perfección no existe. Puede ser, pero yo conozco algunas buenas aproximaciones.

¡¡Enorme Maki!!


Maki de Can Perruan ganó, el pasado fin de semana, mejor de raza en Crufts. Lo sabíamos. No podía ser de otra manera.


Nugabe dot com


Falconcrag Giocoso X Whispering Wave of Gentle Mind

Amar a un perro


Para empezar, digamos que el 80% de las personas que te rodean no lo entiende o, directamente, ni se te ocurre contárselo para no arruinar (aun más) tu imagen. Te lo callas como buenamente puedes. Para continuar, llega un punto en el que ni tú mismo lo entiendes, y te sorprendes repitiendo mentalmente, como un mantra, las mismas frases hechas en una desesperada búsqueda de consuelo: “vivió muy bien”, “es algo natural, era muy viejo”, “agotó su esperanza de vida”, “cuántos quisieran estar así de cuidados”, etc. Como no consigues mucho, la siguiente etapa es proseguir con la infinita lista de desgracias que hay a tu alrededor en un intento desesperado de relativizar tu malestar y recordarte lo diminuto que eres frente al Sufrir con Mayúsculas.
Pero no logras nada.
Para colmo, nunca falta quien, con torpe buena intención –ahora que lo pienso, casi todas las buenas intenciones esconden cierta torpeza- te dice que te compres/adoptes otro, como si se tratara de un ordenador obsoleto o una camiseta raída. Y eso que a partir de cierta edad ya sabes muy bien lo que es una pérdida, porque con cuarenta y tantos (¡tantos!) uno ya ha visto desfilar hacia el precipicio desde seres queridos a ideales, pasando por sueños y efímeras amistades o relaciones que en su día creíste eternas.
Da igual.
Es un hueco muy difícil de llenar, porque, como suele ser habitual, hasta que no falta el cuadro no eres consciente del tamaño del vacío que queda en la pared. De pronto te das cuenta de que te has pasado los últimos quince años siendo observado a cada instante, y recibiendo no solo su aprobación, sino su entusiasmo ante la más simple de tus actuaciones. A Mino le encantaba que me sentara un rato en el sillón, por ejemplo, y lo celebraba efusivamente; la felicidad con menos es imposible. Me entregaba su entusiasmo sin interrupciones ni condicionantes. A ver quién se resiste ante tamaña adoración: una estrategia generadora de dependencia emocional perfecta.
También descubres que todos, absolutamente todos los días de su vida, que sólo ha compartido con la tuya, te ha hecho reír, te ha sacado a pasear y ha necesitado de tus cuidados. Otra trampa psicológica muy potente: dependen de nosotros día sí, día también, y nos convertimos en felices samaritanos, recompensados con sus lametones y zalamerías. Por eso, lo primero que me pregunté a la mañana siguiente de que muriera, mi primera mañana sin perro en más de quince años, fueron esas cuestiones: y ahora, ¿con quién paseo? ¿quién me va a hacer reír? ¿qué hago con esta tristeza inexplicable?
El ser testigo del ciclo completo de la vida de un perro, además, me reafirmó en un par de detalles que ya intuía: por un lado, constatas que envejecer es una putada muy gorda, pero por otro te das cuenta de que la juventud está sobrevalorada. Youtube estará lleno de vídeos de monerías de cachorros, y los buzones de entrada de medio planeta de cursilísimos powerpoints de perritos y gatitos, pero desde la experiencia os digo que no hay nada como un perro maduro. Mayor. Viejo. Anciano. El proceso de conocimiento mutuo que empieza el día en que el cachorro llega a casa, con el transcurrir de los años se convierte en un intercambio comunicativo que a mí nunca ha dejado de fascinarme. No tiene comparación. Somos dos especies, afortunadamente, condenadas a comprendernos.
Nunca supe muy bien cómo –ni lo quiero saber: estoy harto de que me desvelen los trucos y tramoyas de la magia- pero llegué a conocer su estado simplemente con echarle una mirada de soslayo. Analicé mil veces el proceso: que si el lenguaje corporal, que si la expresión facial… Me parecía milagroso que en tan escaso cuerpecillo (mi perro pesaba poco más de tres kilos) y con la expresión facial muy limitada por tratarse, ejem, de un bicho muy peludo, pudiera comunicar tan claramente su estado. Al final llegué a la conclusión de que todo se reducía a la mirada, aunque me gusta creer que había una conexión invisible, esotérica, fruto de los años de mutua observación y también de siglos de convivencia canina/humana, que nos facilitaba el entendimiento.
Y no quiero que ningún biólogo me apee de mi ilusión.
Es verdad que muchos pensarán que las emociones de un perro son muy limitadas y que no debemos “humanizarlos” –yo lo pienso- pero es imposible no asociar sus estados de ánimo con los que nosotros mismos sentimos, así que al final el vocabulario que empleamos es muy similar. Mino era cariñoso, independiente, celoso, digno, tenía un notable afán de protagonismo en ciertas situaciones, era testarudo en los paseos, le molestaban las visitas ruidosas y sentía un especial afecto por la gente mayor. No era caprichoso con la comida, ni pedigüeño, ni reservado con las personas, pero ante situaciones nuevas parecía “reflexionar” sobre ellas y sabía dejar perfectamente claras sus preferencias. Transmitía una aplastante seguridad en sí mismo, y no se me ocurren otros términos para expresarlo. Era así, y dispuse de más de quince años para comprobarlo. Su comunicación conmigo era bastante básica, lo acepto, y se limitaba a “tengo hambre”, “quiero salir”, “estoy feliz”, “esta persona no me gusta”, “me duele algo”… en resumidas cuentas, todo se reducía a un “estoy bien” o “estoy mal”, pero cuando llegué a tan pueril conclusión me di cuenta de que también mis infinitos estados de ánimo, por muy racional que yo sea, se podrían concentrar en esos dos, con la diferencia de que en el día a día él me ganaba por goleada en los positivos.
Y ese es otro tema.
Porque si algo nos enseña el convivir con un perro es su aprecio del instante, su disfrute del ahora y lo útil que es vivir en cierta ignorancia de lo que pasó ayer y sin la presión de lo que acontecerá mañana. Yo todavía estoy en primero de Pensamiento Canino, y con unas cuantas asignaturas pendientes. Pero no descarto graduarme antes de que la vida me gradúe a mí. Siendo ya muy viejo, Mino además me enseñó que los males del cuerpo se pueden sobrellevar si uno es feliz con su día a día y no les hace demasiado caso. No ocurre así con los del alma, claro.
En sus últimos tiempos padecía del corazón, sufría una evidente artrosis y cualquier sobresalto –la simple alegría de recibirme o reconocer a alguien querido- le hacía toser y respirar con bastante dificultad. Eso sí, a pesar de perder fácilmente el aliento, no perdía el buen humor: era capaz de mostrarse contento por la llegada de mi hermana, por ejemplo, al mismo tiempo que prácticamente se asfixiaba delante de mis angustiados ojos. Literalmente sufría de un corazón dilatado, enorme, y desde luego no pude imaginar dolencia que, metafóricamente, fuera más adecuada para él. Sin embargo, y a pesar de las noches sin dormir, de las mil y una atenciones que le prodigué sin esfuerzo ninguno, solamente tuve claro que se acercaba el final cuando desapareció esa alegría de vivir innata que asociamos a los perros.
Siempre hablo de “perros”, en general, aunque yo no he conocido otro perro que no fuera Mino. Parafraseando un precioso artículo que escribió hace tiempo Elvira Lindo sobre su también más que maduro yorkshire, cuando Mino llegó a mi vida yo no tenía ni idea de canes, pero al final de sus días creo poder afirmar que lo sabía casi todo. Ellos dependen en exclusiva de los sentidos, a falta de un raciocinio que los dirija, y cuando fallan los sentidos, la desorientación y el pánico pueden ser habituales. A Mino, lamentablemente, le pasó.
Esto me lo explicó, haciendo gala de una gran profesionalidad y sensibilidad, Adela, su veterinaria. Fue una decisión muy difícil. En realidad la palabra “decisión” no es adecuada porque no había opciones entre las que elegir. Más bien una actuación difícil. No he tenido nunca ganas de comentarla, ni mucho menos de escribir sobre ella hasta ahora. No me he sentido cómodo. A la única persona a la que hablé del tema fue a una amiga, psicoterapeuta, a la que pillé a traición. Ella me hizo la observación –bienintencionada, de nuevo- de que lo que yo, en lo más íntimo, percibía como egoísmo era en realidad generosidad por mi parte al ahorrarle días de sufrimiento y agonía. Sin duda es así, pero no es fácil de asimilar, os lo aseguro.
Mino descansa en el jardín de la casa en la que, durante bastantes años, persiguió gatos con tenacidad. En el patio en el que le cepillé millones de veces y en el que en muchas ocasiones jugamos al escondite. Era el único juego en el que se involucraba; yo me escondía y él me buscaba con ahínco, siempre desconcertado ante la posibilidad de perderme de vista. Nunca logré que mostrara el más mínimo interés por recoger palos ni nada por el estilo, ni me importó. No tengo vocación de adiestrador canino, qué le vamos a hacer.
Era una mañana absolutamente gris y fría de noviembre, y le enterré envuelto en su manta. Tenía el pelo brillante, inmaculadamente cepillado; sorprendentemente el deterioro físico nunca afectó a su aspecto. Con él sentí que enterraba una parte de mis vivencias, no sé si pequeña o grande pero sí única.
Los dueños de perros solemos ponernos pesadísimos con las andanzas de nuestros canes. Me atrevo a afirmar que podemos resultar aun más cargantes que unos padres primerizos compartiendo los balbuceos de su retoño. No era mi intención con este texto, que supongo que repelerá y aburrirá a partes iguales a muchas personas ajenas al tema; no me importa. Lo bueno de haber convivido con un perro es que también te enseñan a darte la vuelta dignamente ante algo o alguien que no te interesa o a quien no interesas, sin remordimientos ni rencor.
El único tópico en el que no caí cuando me quedé sin perrito que me ladrara fue el de afirmar que nunca volvería a tener un chucho. Tenía muy claro que se vive mejor con perro que sin él, pero he tenido que esquivar algunos intentos –sí, otra vez bienintencionados, desde luego- de personas queridas de que tuviera otro antes de sentir que era el momento adecuado. Sabía que llegaría, pero no quería apresurarme. Por suerte, ese momento ha llegado, o más bien, llegará en breve, y esta vez sí que me apetece compartir mis experiencias caninas con vosotros.
Y eso que, una vez más, siento que no sé nada de perros y que me va a tocar aprenderlo todo de nuevo.

Goyo Bustos Carabias
Publicado en http://www.allegramag.com/   

Hablando de arreglos


Chelines Chaparral. Schnauzer Miniatura Sal y Pimienta por Mia Ejerstad

... el perro o el arreglo


Hace unos meses, al hablar de sus perros favoritos, Alberto Velasco ya destacó a este wire fox terrier:

"Criado por Agneta Astrom de Suecia, una gran criadora de fox terrier desde 1983. Nacido en 2007, es el fox (no criado por mí) que más me ha llamado la atención en estos últimos años."

Ayer, encontré este par de fotos excepcionales de Ch. Cripsy Legacy, y quería que ustedes las disfrutaran también. No sé qué me gusta más: si el perro o el arreglo.

¡Volando voy!


Los de Facebook han debido de leer por aquí mis opiniones sobre su "apestosa secta", y me han castigado durante una semana. No había manera de entrar en mi cuenta. No importa. Como verán, he sobrevivido.
La única alegría, la mayor sorpresa que he recibido al entrar de nuevo, ha sido esta foto de Quique con Alpheratz Just Do It. ¡Impresionante!

Ya lo dijimos aquí: Uno entre un millón.

Travis y Guiomar

Owen (Ch. Negro pa' rato of Shikarah's) otro caniche de Guiomar,
fotografiado en una espectacular pose por un fotógrafo ocasional: Mikel Jones.

La primera vez que conocí un caniche gigante fue en el viaje a la mundial de Oporto de 2001. Se llamaba Travis y era todo un caballero. Si le observabas tratando con otros perros e incluso con personas, te dabas cuenta de la enorme sensibilidad y la delicadeza con la que iniciaba cualquier aproximación. Desde entonces soy un fan incondicional de los caniches en todos sus tipos y colores.
Guiomar me dijo hace unos meses que Travis acababa de morir. Lo lamenté.... pero poco. Me explico: me apenó un rato pensar en él, pero a mí me sucede que cuando he visto a alguien vivir plenamente, la noticia de su muerte nunca llega a entristecerme del todo. Siempre recuerdo a aquel amigo que, tan sólo unas horas antes de morir con 33 años, al ver una tristeza enorme e indisimulable en mi cara, me dijo:
- ¡Bah! Tío no te preocupes.... de verdad, que yo.... lo llevo todo puesto.-
Travis tuvo una vida larga y plena. Guiomar se ocupó de ello a diario.
Conocer a Guio es de lo mejor que te puede suceder.... y a Travis y a nosotros nos sucedió. Es una amiga discreta que te ayuda siempre que lo necesitas, y lo hace sin reparar en esfuerzos ni gastos. Guio siempre procura que no se note, pero ni aun así consigue ocultar su generosidad.
Guio es nuestra amiga.

BIS cachorros


El pasado fin de semana en Cantabria, ganó el BIS de cachorros. 
Recordarán los seguidores de este blog que ya hemos hablado de él aquí: La primera vez el mes de mayo, y la segunda en agosto.
Seguro que ésto no ha hecho más que empezar.... y que en breve, volveremos a hablar de Chelines White Hunter. Seguro.

La tumba de la fidelidad



La tumba de la fidelidad llamada así por los habaneros, se encuentra en el Cementerio Colón de La Habana, y es la tumba de Jeanette Ryder, una norteamericana que fundó el Bando de Piedad -una sociedad protectora de animales- y dedicó toda su vida a obras de caridad.
Rinti al morir su dueña, el 11 de marzo de 1931, llegó hasta la tumba siguiendo al sepelio, y se tumbó sobre ella. Los días que siguieron, Rinti fue expulsado una y otra vez, pero siempre volvía y se recostaba de nuevo a los pies de la tumba. Al cabo de tres meses dejó de comer y falleció. 
El Bando de Piedad, que había encargado una escultura yacente para su fundadora, quedó impresionado por la fidelidad de Rinti, y le pidió al escultor que añadiera la figura del perro a sus pies.
La escultura es sorprendente, porque el escultor representa a la dama en estado de descomposición, con los rasgos de la cara muy marcados y de aspecto cadavérico, pero no así al perro.

Están lejos

Ch Pinnacle Marco Polo

Desde hace ya bastante tiempo, ojeando perros por internet o en revistas, cada vez que veo uno especialmente atractivo -uno que de verdad me llama la atención- resulta ser de Nueva Zelanda. 
Es una exageración la cantidad de perros bonitos que tienen. En este momento, Nueva Zelanda es el equivalente de lo que fueron los escandinavos a finales de la década de los 80´s y durante los 90´s del siglo pasado.
Pero.... ¡Qué pena que estén tan lejos!.

MBIS/MSBIS/NZ GR CH Beesholme Tyger Tyger

The beauty of moderation

Irish Water Spaniel

El perfil de Andrew Brace en facebook está abierto para todo el mundo, cualquiera puede ver su contenido. Una de las cosas interesantes que allí podemos encontrar, es un carpeta de fotos que el señor Brace titula: "THE BEAUTY OF MODERATION - DOGS STANDING NATURALLY" algo así como: "La belleza de la moderación - Perros posando naturalmente".
En su interior encontraran una docena de imágenes de perros de diferentes razas, tomadas por él mismo,  posando sin tensión alguna. Naturalmente atentos. Como dice en su presentación "Todos los perros se ven mucho mejor cuando están sueltos, con sus patas en la posición más natural".
Es interesante.

Un crack

SBIS.CH.Esp.Por.Gbz.Mor.EW. Slo. EWV11 Cabeza de Turco de Fraguel´s

Me encantan todos los perros de aguas: los poodles, los portugueses, los lagottos italianos, los barbet franceses y por supuesto, los perros de agua españoles. No soy ningún experto, no entiendo demasiado. Sin embargo, como en tantas razas, tengo una imagen creada en mi mente de lo que debe ser (para mí) uno de estos perros. 
De todos los que circulan por el mundo a día de hoy, el más parecido a mi perro ideal es Turco, un perro ya veterano pero que su criador, Benjamín Sánchez, ayuda a mantenerse forever young. 
Aquí lo tienen participando en la exposición de Málaga, este mismo mes de octubre, con 8 años de edad. La imagen es espectacular, y Turco es un crack.

Una mujer con talento


Todos los que le conocemos, valoramos su proverbial amabilidad. Mi amigo Santiago Sarasa me ha enviado  unas fotografías de Ch. Banana Joe Van Tani Kazari, un affenpinscher espectacular.
Este perro es de sobra conocido para los aficionados a las exposiciones caninas. En los 3 primeros meses de su estancia en USA ganó 30 grupos y 9 BIS, conducido por la mano experta de Ernesto Lara, "el discípulo más aventajado de la escuela de Peter Green".
Lo que quizá sabe menos gente, es que Joey es un perro holandés, criado por Mieke Cooijmans, una mujer con verdadero talento para esto de la cría de perros de exposición, que empezó criando boston terrier allá por 1987. En esa raza consiguió en muy poco tiempo establecer su propia línea (con su afijo Boston Rangers) obteniendo un gran prestigio a nivel internacional. 


Mieke adquirió su primer affenpinscher en el año 2000. Los resultados que ha alcanzado en tan sólo una década ¡no están nada mal! .
Estas fotos, tomadas por Santiago este mismo mes en casa de Peter Green en Philadelphia, me encantan. Muestran al perro tal y como es, sin trampa ni cartón (ni photoshop). Un monstruo.

Cadena de favores


Existe algo parecido a una especie de "justicia cósmica". Algo como que "en la vida te tratarán según los hayas tratado". Cada vez estoy más convencido.
Ayer llegó a casa un nuevo miembro de la familia Nugabe, ToutchStar Enterprise alias Google, un prometedor joven de Jack Russell que ya ganó BOS el pasado mes de septiembre (con tan sólo 12 meses) en la exposición internacional de Rapallo (Italia).
Para que haya sido posible realizar nuestro deseo de adquirir un macho como Google, ha sido necesario que un buen número de personas se pusieran de nuestro lado, y empujaran con nosotros hasta conseguirlo.
Ahora, en esta perfecta tarde de sábado, tumbados en el sofá de casa mientras este precioso perro duerme agotado entre nosotros, queremos agradecerles de corazón a todos ellos su ayuda. 
Pero sobre todo a sus criadores,  Toutchstar Kennels, que han tenido la generosidad de desprenderse de su más firme promesa, simplemente porque han creído en nosotros.

Comienza la carrera de un ganador

Altajara Cock Robin

El pasado fin de semana, con tan sólo 8 meses de edad, Cock acudió a su primera exposición internacional. Fue en Gibraltar, el sábado hizo mejor cachorro, y el domingo reserva de BIS Cachorros. Recordarán que es uno de los dos valores de los que prometí hablar aquí el próximo año 2012.
Me dicen que el perro forma un equipo perfecto con Manuel Caballero de Altajara Beagles. Cock nació en casa de Manolo, y él es quien lo ha preparado desde cachorro. ¡Un gran trabajo! sin ninguna duda.

Pd: He oído algunos rumores que dicen que Cock puede partir en breve hacia Sudamérica, para una temporada de exposiciones. Lo lamentaré. Pero de cualquier forma, hasta su regreso, intentaremos seguir su carrera de éxitos por esos mundos de Dios.

Suma y sigue


Por una vez y sin que sirva de precedente, las fotos que he encontrado, no le hacen justicia. 
Pero no me resisto, con esta noticia, a demostrar que yo tampoco soy tan listo. Es algo absolutamente evidente: aquí está mi ahijado Ch. Alpeheratz Just Do It, este pasado fin de semana ¡BIS Absoluto en la monográfica del Club de Dachshund Español!.
Ya he dicho sobre él, todo lo que tenía que decir. Sin embargo, su carrera como perro de exposición, prácticamente no ha hecho más que comenzar. 
Suma y sigue.